Consiste
en la cubrir superficialmente el suelos con una capa de tipo. Para que consiga evitar la pérdida de suelo, ya sea
por el viento o por el agua, además que le aporta mayor humedad a este, por lo
que ofrece mejores condiciones para el desarrollo del vegetal. En el clima Mediterráneo
que se maneja en la zona de España el acolchado impide la no formación de
costra que tantas dificultades presenta para la nacencia de la semilla en la
siembra directa.
No todos
los materiales de origen vegetal se pueden utilizar, como lo es el heno seco debido a la gran
cantidad de semillas de malas hierbas que tiene; otro ejemplo son las virutas y
demás restos de la industria maderera, las
cuales para su utilización no deben contener productos químicos, e igualmente
no deben de proceder de coníferas debido a las gran cantidad de compuestos (fenoles
taninos) que retrasan el proceso de humificación.
El grosor
de la capa no debe ser excesivo en especial si es material fresco, ya que
podría compactarse, y dificultar la oxigenación del suelo, se debe tener
especial cuidado con el césped, debido a que tiende apelmazarse y podrirse por
falta de oxígeno.
Otra
beneficio que brinda el acolchado es con respecto a la temperatura del suelo;
porque en el invierno, este evita el enfriamiento del suelo por la noche,
pero también evita su calentamiento superficial por el sol durante el día. Consecuentemente
estos productos tienden la ventaja adicional de que a la larga terminan
transformándose en humus.


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